domingo, 13 de octubre de 2013

282 Un densímetro casero

Para realizar nuestro experimento necesitamos una cañita de refresco, plastilina, unos clavos pequeños, tijeras, un rotulador permanente, agua, sal y un par de vasos.

En primer lugar cortamos un trozo de cañita de unos 10 cm de longitud.
Luego dibujamos sobre la cañita unas marcas con el rotulador
Con una bolita de plastilina tapamos uno de los extremos de la cañita
Y por último, si fuera necesario, metemos un par de clavos pequeños en la cañita para aumentar el peso.

Si llenamos un vaso con agua y metemos nuestro densímetro vemos que flota en la superficie. Podemos apuntar el número de marcas de rotulador que quedan fuera del agua al flotar el densímetro.

Ahora repetimos el experimento pero llenando el vaso con una mezcla saturada de agua y sal. El densímetro flota en la superficie y aumenta la altura del densímetro que queda fuera del agua.

Explicación
Un densímetro es un aparato que se usa para medir la densidad de los líquidos. Normalmente consta de un cilindro hueco con una escala graduada que tiene un lastre en un extremo para que pueda flotar en posición vertical.  En los líquidos menos densos el densímetro se hundirá más que en los líquidos más densos.

La flotabilidad de un objeto en un líquido depende del equilibrio de dos fuerzas: peso y empuje. Si el peso es superior al empuje el cuerpo se hunde y si el empuje es superior al peso el objeto flota en la superficie.

En el caso de un densímetro que flota en la superficie de un líquido el peso es igual al empuje. El empuje depende de la densidad del líquido y del volumen del cuerpo que permanece sumergido.

Al meter el densímetro en agua con sal aumenta la densidad de la mezcla, disminuye el volumen del cuerpo que permanece sumergido y, por tanto, aumenta la altura del densímetro que permanece fuera del agua.